lunes, 5 de noviembre de 2012

Sabinada


Se me acumulan los despropósitos, que son hijos bastardos de la procrastinación y los delirios de grandeza. Cuanto palabro para empezar, toma asiento, deja que siente la cabeza. Que se me cae un lagrimón si te recuerdo rompiendo los maderos que cubrían las ventanas de un alma agria. Y que vomito miel si te recuerdo que relleno esta botella con lágrimas todas las noches, siempre desbordada, al borde de la cama, siempre sin ti, desesperada. Que me enamoro de mí mismo con mi retórica a cada segundo, pero no va a durar, lo presiento, no pertenecemos al mismo mundo.

Me siento en deuda con el cosmos por aguantarme a mi y al humo que espiro. Quiero juntar todas mis miedos y adoptarlos, darles un nombre y darles amor, porque al fin y al cabo ellos son las incomprendidos. Y regálame tú una guía donde me expliquen cómo ser feliz, la Michelin la tengo aprendida, y por más prostíbulos que visito no encuentro mi princesa perdida. Desnudo a la autocompasión con la mirada, clavarle un puñal por la espalda quisiera, pero no es fácil pillar desprevenida a esta dama. A tantos mataría por ser ese, que siente el cariño, o ese, que no siente nada, antes que seguir caminando en el limbo.

Acabo de empezar a caminar, pero ya me dicen “eres guardia vieja", como si pudiera descifrar cualquier moraleja. Vivo encantado de haberme conocido, pero no hables conmigo de mí a mis espaldas, pues en realidad no somos amigos. Ni me tolero ni me resisto, vivo para ignorar mis constantes caprichos. No me creas un Pacino, o un De Niro, solo porque oculte mis penas con actuaciones magistrales, ando perdido y descompuesto como las promesas sindicales. Tengo una ventana entreabierta que no me deja dormir, no por el frío, más por el ruido, el de las balas y los casquillos de este sordo abril. El de los perros callejeros que se mueren de hambre en todas mis esquinas, mentadme a la madre, cuando en estos días de vacas flacas no comparta con vosotros mi comida. Ni os la ganasteis ni os la merecéis, me rompe el alma, más me invade la calma si pienso en ver cómo caéis.

Y no te engañes, que por más que aprietes tus barrotes no los harás más delgados, si acaso harás las delicias de algún renegado, como este que te habla. Y los harás conocedores de tus penas, de tus manos heridas, de los callos de tus palmas que hablan de turbias despedidas. De llantos, de risas, de finales malos para películas soñadas con poca prisa. De esperanzas truncadas, de árboles caídos, de amores de cuentos de hadas y de letras de Sabina. “Ya no hablamos de nada” me dices, craso error, al no fijarte en los matices. ¿De qué hablan los enamorados? Si más que charla lo suyo es balbuceo de patos mareados.

Pero ahora sí sin prisa, pasa, no te reto, te invito a mi casa. Tengo días y días, noches y noches, tardes y tempranos, pesadillas en el asiento trasero del coche. Y al volante tus dudas y con las marchas, mis miedos, cuando pienso en ti hasta volverme loco y me digo “va chaval, pisa el freno”. Pero es muy fácil hablar con el sol en la espalda, cuando no te pesa al mirar, cuando aún el horizonte se divisa y te invade la calma. ¿Qué si hablo solo? ¡No, carajo! Hablo con mi conciencia y con todo mi desparpajo, la convenzo para que crea que esta noche seré suyo, mal rayo me caiga y aniquile esta inocencia.

Inverno diez mil años y salgo ya cansado, he dormido mal, y luego me pregunto por qué me gritarán pesado. Que si huelo la libertad la persigo como un galgo, así me falten las piernas o me pese la conciencia maltrecha, tu hazme caso y esta noche invítame a algo, y me verás reconvertido en un cero a la derecha. Conforme pasan los años mejor me lo paso jugando a ser poeta, y por más que pregunto nadie sabe decirme dónde está mi meta. Rompo el hielo con un verso pero no pegaría a una mosca, pídeme un beso si te atreves, están de oferta, ya no me queda más que eso. Eso y un puñado de promesas malentendidas, la historia de nuestras vidas, levantarte por los tuyos y al volver, encontrarte la silla cogida.

¿Sabes cuando todo lo que ves y lo que haces se convierte en poesía? Yo tampoco, ni que fuera Góngora, ya me gustaría. Horado la piedra del pensamiento y llego hondo, venciendo a la duda vacilante, y créeme que de vez en cuando suelo encontrar algún diamante. Tal vez no muy grande, tal vez no muy brillante, pero lo suficiente como para poder seguir otros mil años mirando hacia delante. Y así sigo, conformándome con todo, sin poder ni querer dormir en el lodo, el sitio que siempre fue conmigo. Procuro colocar mi ego donde todos podáis verlo, todavía no me maquillo, pero será cuestión de tiempo el hacerlo. Aún me sobran las caretas para todas las ocasiones, esta es la de la sonrisa, esta es la del llanto, solo me falta la de aliviar las tensiones. Soy retorcido, ando encorvado, no me alegro del bien ajeno, y en este mundo en el que me sobran tantas cosas, aún no tengo lo que quiero.

Y ahora que tengo entradas VIP para mi ejecución en su misa, deshago estos nudos de alambre y corro como si me hubieran pedido la Visa, la barrera del sonido se me queda corta si tras la línea de llegada me espera alguna niña de bonita sonrisa. ¿Serás tú, será ella…? Ojalá lo supiera, amada mía. Pero si viajar al futuro pudiera, mi frivolidad me obligaría a mirar primero los números de la lotería. No me hables de una vida a tu lado, de besos eternos, de risas de niños, de nichos adosados. Porque lo eterno no existe y lo duradero suele esconderse, a día de hoy y hasta que el camino se tuerza, solo prometo amarte sin necesidad de prometerte. 

2 comentarios:

  1. Bellas palabras, pero querido amigo me quedo con esto: No me hables de una vida a tu lado, de besos eternos, de risas de niños, de nichos adosados. Porque lo eterno no existe y lo duradero suele esconderse, a día de hoy y hasta que el camino se tuerza, solo prometo amarte sin necesidad de prometerte.
    Si tienes tiempo mira mi última entrada. No es tan bella como la tuya, pero, tiene una idea común, seguir adelante, y ver la vida como lo que es devenir, y actuar como se debe, con la razón.

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  2. http://madelgad0.blogspot.com.es/2012/11/tu-eres-tu-propia-vida.html aquí te lo dejo

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