Esta
semana vengo a hablaros de un nuevo método de entretenimiento para los largos
días veraniegos que se nos avecinan. Y lo hago, porque sé que hoy en día en
este país, es más fácil estar alicaído que animado. Por eso, si eres uno de los
5 millones de parados (aprox.) que pueblan nuestro relieve, si eres mileurista
y das las gracias, si eres dueño de una empresa que no consigue salir a flote,
si eres estudiante y no esperas encontrar tu primer trabajo hasta los 26, si se
te ha acabado el papel higiénico y estás sentado en el váter… no te atores, no
te ahogues, ¡no te desesperes, hombre!
Mata
tus penas y tu tiempo con esta, mi solución magnífica: Algo tan sencillo como
salir de casa, y acercarse al quiosco más cercano. Una vez allí, echa un
vistazo entre los productos y busca, al fondo, pues entre los “mortadelos” y
las revistas guarras puedes encontrar el diario con mayor capacidad sorpresiva
de todo el panorama nacional. Algún cachondo mental lo bautizó con salero e
ironía, e igual que el que le puso a su hijo “Alberto Carlos”, apellidándose
“Huevos”, estos lo nombraron como “La
Razón”. Como lo prometido es deuda, este “panfletucho” de tres al cuarto les
proporcionará risas aseguradas día a día, y si no, le devuelven el dinero. Ya
no es que resulte cómico por su condición a ultranza de periódico “de
derechas”, sino por el constante intento de manipulación a la opinión pública
que tratan de llevar a cabo diariamente, que sobrepasa ya lo infantil y
dantesco, y que resulta, cuanto menos, vergonzoso.
El
pasado día 5, un bonito sábado de mayo, el diario “más español” sorprendía a la
nación con un titular portentoso: “El presidente más familiar”. En un
subtítulo, completaba la información puntualizando que se hablaba de la
excursión familiar que Mariano Rajoy había preparado con su familia durante el
puente de mayo. Tan asombroso acontecimiento se convertía en noticia porque habían
realizado dicha escapada en coche, y llevándose consigo numerosos tuppers de
comida preparada, cuando lo normal es que como presidente, viaje en helicóptero
y con chef personal. Pero nada de eso, porque Mariano sabe lo mal que está
España, y mientras firma el saneamiento de Bankia con 10.000 millones de la
arcas públicas, llena la mochila de fiambreras con “croquetash, shan jacobosh,
y shalchichash”. ¿Merece, o no merece tal sacrificio ser portada de todos los
diarios? Tiene su gracia que, bromas aparte, otro diario, “La Gaceta” (ojo, que
no hablamos de prensa de izquierda ni nada que se le parezca) acusara unos días
más tarde a los primeros de mentir en esta información, falsificando todos los
detalles que tan orgullosamente eran publicados. ¡Mariano, una de ‘croquetash’,
que la cosa se pone tensa!
Por
otra parte, es especialmente cómica la paranoia sufrida por “La Razón” con
respecto al movimiento social del 15-M. Desde su nacimiento en mayo del pasado
año y hasta hoy, el diario nos ha brindado numerosas y gloriosas portadas
dedicadas a dicho movimiento, con títulos tan célebres como “Boicot a la
democracia” (cuando precisamente lo que se reclaman son medidas para convertir
la actual democracia –bipartidismo, bancos y corporaciones repartiendo el pastel…-
en algo real y auténtico); “NO a tomar la calle” (echando mano de encuestas que
les eran favorables contra el movimiento) o “España no puede ser Grecia”
(alegando que “la izquierda agita la calle”, en referencia a las cargas
policiales contra las manifestaciones pacíficas de los estudiantes de Valencia
del pasado febrero). Pero es que en los últimos días parecen haberse propuesto
hacer explotar las redes sociales por exceso de comentarios. “Al menos, se
habla de nosotros”, pensará algún infeliz en la redacción.
Fue
el pasado miércoles día 9 cuando el diario mostraba en portada las fotografías
de 5 estudiantes, con todos sus datos y adjuntando su currículum a modo de
burla, calificándolos de “agitadores” y acusándolos de llamar a la
participación en la huelga del día 22 de este mes. La imagen ha recorrido todo
el mundo, eso sí les ha salido bien, pero les ha hecho ganarse bastantes más
broncas que elogios. Esta parece ser la nueva táctica adquirida por el
periódico en contra de “los malvados insurrectos”: tratar de criminalizar a los
estudiantes y pintarlos de delincuentes a los ojos de la población. Pues siento
decirlo señores pero como estudiante que soy,
y ante los insólitos recortes aprobados por el nuevo gobierno en materia
de educación (sin meternos ya con todo lo demás), yo soy un enemigo más.
Se
lleva la palma la portada del domingo día 13 en la que queda resaltado el
título “15-M, 15 mentiras”, y se recopilan las que para ellos son los 15
principales engaños de los insurrectos hacia la ignorante población, a
destacar: “No protegen las raíces de la democracia” (¿el bipartidismo y el
poder de las corporaciones? ¡se lucha en contra de eso, precisamente!), “No
defienden a los políticos responsables” (¿QUÉ, políticos responsables?), “No
todos son pacifistas” (hubo uno que, en Valencia, hasta le dio un golpe de ojo
en la porra de un buen agente), “No son solidarios” (sentencia definitiva y
terrible, será que no ponen nada en el cestillo de la iglesia) “No creen en el
sufragio universal” (¡Qué va! Debemos volver al siglo XVI, con un sufragio
censitario de los mayores contribuyentes, mucho más justo) o “Sólo son
inconformistas cuando les conviene” (ni comento esta última, pues me parece
simplemente una pobre acusación, similar a aquella tan maternal de “es que eres
mayor sólo cuando te conviene”).
Y
este es mi secreto para mantenerme alegre ante la adversidad. Nada como un poco
del humor retorcido de “La Razón” para arrancarme una sonrisa y mirar el día de
otra manera, pensando “podría ser peor”. Porque, ¿os imagináis que todo lo que
publican en este diario, fuera en serio? ¿Sois capaces de pensar en un
periódico que, con cientos de miles de lectores diarios, tuviera como bandera
el sensacionalismo más ruin, y no le importara mentir, acusar e incriminar para
cumplir sus objetivos? ¿Podéis haceros a
la idea? Vaya mundo sería ese…